Las conjunciones entre Venus y Júpiter son las más llamativas en los cielos de la Tierra, porque se trata de los dos planetas más brillantes de nuestro cielo. En las madrugadas de agosto de 2025 se está produciendo uno de estos fenómenos. Aunque no es el más llamativo de la historia, vale la pena seguirlo día a día… si no se tiene miedo a madrugar. Es visible desde los dos hemisferios de la Tierra, boreal y austral.
La conjunción de dos astros no es más que su coincidencia (aproximada) en la línea visual, lo que hace que se muestren poco separados entre sí proyectados sobre el cielo. El instante de mínima separación aparente entre Venus y Júpiter en agosto de 2025 sucede a las tres horas de tiempo universal del día 12. Eso quiere decir que la madrugada del día 12 (la noche del 11 al 12 de agosto) es el momento ideal para observar el fenómeno mirando hacia el este, hacia el lugar por el que, más o menos, tiene que salir el Sol.
Coincide esta fecha con el máximo de la lluvia de las Perseidas que, al menos en el hemisferio boreal (donde es verano), suelen atraer mucho público. Quien resista hasta aproximadamente las 6 de la madrugada (hora local), podrá ver el espectáculo que mostramos en la figura siguiente, preparada con el programa de libre distribución Stellarium y preparada para la localidad de Córdoba, España, en las latitudes medias del hemisferio norte:

El mismo fenómeno se puede observar también, aunque con algo más de frío, desde el hemisferio austral, donde conviene esperar a que llegue una hora local un poco más tardía. La figura siguiente está preparada para la localidad de Córdoba, Argentina, en la madrugada del 12 de agosto a las 6:30 hora local:

La gráfica siguiente muestra la evolución de la separación angular aparente entre Venus y Júpiter a lo largo de todo el mes de agosto, evaluada en grados. Recordemos que el diámetro aparente del Sol o de la Luna equivale a medio grado:
Resulta ilustrativo ampliar la parte de la gráfica anterior correspondiente al entorno de la separación angular aparente mínima. Ahora cada división pequeña del eje horizontal representará una hora, mientras que la escala vertical pasa a darse en minutos de arco. Recordemos que cada grado contiene sesenta minutos de arco, de manera que el disco de la Luna llena viene a medir treinta minutos de arco. En consecuencia, y por más impresionante que resulte la conjunción, y lo es, vemos que en todo momento la Luna entera cabría entre los dos planetas:
Terminamos insistiendo en que las conjunciones son fenómenos debidos a la perspectiva: la aproximación entre los planetas (Venus y Júpiter, en este caso) es tan solo aparente y se produce desde el punto de vista de la Tierra. Eso significa que en realidad, en el espacio en torno al Sol sí se da una cierta alineación verdadera entre tres planetas: Júpiter, Venus y la Tierra. Pero las distancias entre todos estos astros no son ni mayores ni menores que de costumbre, o sea, en el mundo o universo real no está sucediendo nada extraordinario. Esto se puede comprobar echando un vistazo a la distancia verdadera entre Venus y Júpiter en los días cercanos a la conjunción:
Aquí la distancia se da en unidades astronómicas (au). Una unidad astronómica corresponde a la distancia media entre la Tierra y el Sol, o sea, vale unos 150 millones de quilómetros. Aunque la distancia entre Venus y Júpiter va disminuyendo en este intervalo de fechas, en realidad no alcanza ningún mínimo alrededor del día 12 de agosto y poco después volverá a incrementarse, como sucede con cada vuelta que Venus le da al Sol.





